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Cañuelas, Cuatro detenidos por el secuestro en el club decampo en Petion
Cañuelas, Cuatro detenidos por el secuestro en el club decampo en Petion

Cañuelas, Cuatro detenidos por el secuestro en el club decampo en Petion

Todos los allanamientos fueron en las villas San Petersburgo y San Alberto del mencionado partido del oeste del conurbano, donde el presunto líder de la organización, apodado “Guchi”, tenía montada una casa prefabricada con conexión a su vivienda familiar, que funcionaba como “aguantadero” y era el sitio donde llevaban cautivas a las víctimas de los secuestros, indicaron las fuentes.
Pese a las cuatro detenciones, voceros judiciales indicaron a Télam que por el caso aún hay al menos otros cuatro secuestradores prófugos, algunos de los cuales ya están identificados pero no lograron ser localizados.
Los procedimientos estuvieron a cargo de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de La Matanza, tras una investigación judicial de la Fiscalía Federal 1 de Morón, a cargo de Sebastián Basso.
Según los investigadores, la banda realizaba secuestros extorsivos y exprés en varias zonas del conurbano y se dedicaba a interceptar autos en los que viajaban familias tras simular operativos de control policial.
Una vez que las víctimas detenían su vehículo, los delincuentes traspasaban al conductor del rodado a uno de los autos de la banda mientras dos de los secuestradores se quedaban con el auto de la familia y extorsionaban a sus allegados para que consigan el dinero del rescate.
Los voceros indicaron que los secuestros cometidos por estos delincuentes no duraban más de cinco horas y que, en algunas oportunidades, la organización llevaba a las víctimas a la casa del “Guchi”.
En uno de los allanamientos se secuestró un uniforme de vigilador privado que la banda utilizaba para hacer inteligencia previa en countries y propiedades de alto poder adquisitivo o para disfrazarse y lograr interceptar a las víctimas.
Los detectives antisecuestro incautaron una pistola calibre 40 con la numeración suprimida y otra 380, una picana, dos chalecos antibalas similares a los de Policía y Gendarmería, una gorra con la inscripción de la fuerza provincial, conos refractarios, precintos y municiones.
El director de la DDI La Matanza, comisario mayor Flavio Pampaloni, explicó que “muchas veces utilizan estos chalecos y la indumentaria, en este caso de una empresa de seguridad privada, para lograr interceptar a las víctimas que confiadas detienen su marcha, son abordados y así empieza la privación ilegítima de la libertad”.
También secuestraron 26 teléfonos celulares, cinco notebooks, una tablet, joyas de oro, un automóvil Citröen DS3, un camión Mercedes Benz, una moto y un cuatriciclo, entre otros elementos de importancia para la causa.
Algunos de esos elementos se cree que fueron entregados como parte de los rescates o robados, ya que el fiscal Basso y la Policía determinaron que algunos de los secuestros comenzaban como un robo en su modalidad entradera.

Cuatro sospechosos, entre ellos un menor de edad, fueron detenidos tras 19 allanamientos en el partido bonaerense de La Matanza, acusados de integrar la banda que hace tres semanas secuestró a una pareja de abuelos y su nieta a la salida del country La Ma
Todos los allanamientos fueron en las villas San Petersburgo y San Alberto del mencionado partido del oeste del conurbano, donde el presunto líder de la organización, apodado “Guchi”, tenía montada una casa prefabricada con conexión a su vivienda familiar, que funcionaba como “aguantadero” y era el sitio donde llevaban cautivas a las víctimas de los secuestros, indicaron las fuentes.
Pese a las cuatro detenciones, voceros judiciales indicaron a Télam que por el caso aún hay al menos otros cuatro secuestradores prófugos, algunos de los cuales ya están identificados pero no lograron ser localizados.

Los procedimientos estuvieron a cargo de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de La Matanza, tras una investigación judicial de la Fiscalía Federal 1 de Morón, a cargo de Sebastián Basso.
Según los investigadores, la banda realizaba secuestros extorsivos y exprés en varias zonas del conurbano y se dedicaba a interceptar autos en los que viajaban familias tras simular operativos de control policial.
Una vez que las víctimas detenían su vehículo, los delincuentes traspasaban al conductor del rodado a uno de los autos de la banda mientras dos de los secuestradores se quedaban con el auto de la familia y extorsionaban a sus allegados para que consigan el dinero del rescate.
Los voceros indicaron que los secuestros cometidos por estos delincuentes no duraban más de cinco horas y que, en algunas oportunidades, la organización llevaba a las víctimas a la casa del “Guchi”.
En uno de los allanamientos se secuestró un uniforme de vigilador privado que la banda utilizaba para hacer inteligencia previa en countries y propiedades de alto poder adquisitivo o para disfrazarse y lograr interceptar a las víctimas.
Los detectives antisecuestro incautaron una pistola calibre 40 con la numeración suprimida y otra 380, una picana, dos chalecos antibalas similares a los de Policía y Gendarmería, una gorra con la inscripción de la fuerza provincial, conos refractarios, precintos y municiones.
El director de la DDI La Matanza, comisario mayor Flavio Pampaloni, explicó que “muchas veces utilizan estos chalecos y la indumentaria, en este caso de una empresa de seguridad privada, para lograr interceptar a las víctimas que confiadas detienen su marcha, son abordados y así empieza la privación ilegítima de la libertad”.
También secuestraron 26 teléfonos celulares, cinco notebooks, una tablet, joyas de oro, un automóvil Citröen DS3, un camión Mercedes Benz, una moto y un cuatriciclo, entre otros elementos de importancia para la causa.
Algunos de esos elementos se cree que fueron entregados como parte de los rescates o robados, ya que el fiscal Basso y la Policía determinaron que algunos de los secuestros comenzaban como un robo en su modalidad entradera.
Al respecto, Pampaloni contó que esta banda “interceptaba a las víctimas en la vía pública y otras veces en la modalidad entradera y una vez que los tenían privados de la libertad, empezaban las negociaciones para obtener una remuneración”.
El caso más resonante que se le atribuye a la banda ocurrió el 3 de julio pasado a la salida del country La Martona de Cañuelas, ubicado en el kilómetro 54,5 de la ruta nacional 205, a pocas cuadras de la autopista Ezeiza-Cañuelas, donde fueron secuestrados una adolescente de 17 años, su abuelo paterno y su abuela materna, cuando salían de un cumpleaños familiar.
En su momento, la familia contó que los delincuentes eran ocho, se movilizaban en dos autos, estaban armados con fusiles FAL y escuchaban la frecuencia policial.
También explicaron que los delincuentes primero fueron a las casas de los dos abuelos -que son consuegros entre sí-, en Ramos Mejía y que al no encontrar dinero y valores que los conformaron, iniciaron a las 2 de la madrugada los llamados extorsivos de un secuestro múltiple.
Incluso, los captores montaron un operativo cuando parte de la banda chocó contra otro vehículo y fueron a rescatar a la adolescente secuestrada y a uno de los cómplices al lugar del accidente donde ya había una ambulancia.
Tras el pago de un rescate de alrededor de 15.000 dólares en la localidad de Monte Grande, los secuestradores liberaron a las víctimas sanas y salvas

 

Fuente Agencia Telan

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