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Economía, freno a la industria argentina
Economía, freno a la industria argentina

Economía, freno a la industria argentina

Un informe de la Universidad Nacional de Quilmes muestra la pérdida de terreno de la industria nacional en el mercado interno y el aumento de la participación de productos industriales importados. Se trata de la mayor caída durante los últimos doce años.

Por Nadia Luna
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Agencia TSS – En un contexto económico inflacionario y recesivo como el que atraviesa la Argentina, el poder adquisitivo de la población disminuye y se prioriza la compra de productos de primera necesidad. Cuando “la plata no alcanza” para lo mismo que antes resulta inevitable el impacto negativo en la oferta de bienes industriales de fabricación local.

En este contexto, investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) elaboraron un informe que presenta dos indicadores novedosos: el Índice Hecho en la Argentina (IHA), que estudia la evolución del consumo interno de bienes industriales de fabricación nacional; y el Coeficiente de Importaciones Industriales, que analiza la participación de las importaciones de productos industriales en el mercado interno. El informe se enmarca dentro del proyecto MideAR (Mapa de Indicadores del Desarrollo de la Argentina), una iniciativa de la Licenciatura en Economía del Desarrollo de la UNQ.

“La creación de estos índices responde a la doble dificultad que hoy enfrentan los productores industriales nacionales. Por un lado, por la caída en la capacidad de consumo de la población. Y, por otro, debido al aumento de la participación o cuota de mercado de las importaciones de productos industriales”, le dijo a TSS el economista Germán Herrera Bartis, coordinador del informe.

Los resultados del IHA muestran que el consumo de bienes industriales de fabricación nacional cayó un 8,8% durante el tercer trimestre de 2016, en comparación con el mismo período del año anterior. Además, si se toman en cuenta los primeros tres trimestres del año, se observa una reducción similar: 8,3% en relación al mismo período de 2015. Otro dato significativo es que se trata de una caída generalizada, que incluye tanto a los sectores que destinan su producción a satisfacer la demanda final como a los sectores que abastecen con insumos al sector agropecuario, la industria y la construcción.

 

Además de funcionar como un termómetro para medir la evolución de la capacidad de consumo de la población, los índices también dan cuenta del contexto productivo, ya que alrededor del 85% de la producción industrial argentina se destina al mercado doméstico. Al respecto, según Herrera Bartis, “si bien toda economía tiene un cierto nivel de consumo de productos importados, es importante analizar el equilibrio en su consumo con respecto a los de fabricación nacional. En algunos casos, nos da la sensación de que, en la coyuntura actual, ese equilibrio puede estar comprometido en desmedro de la producción nacional”.

El IHA toma la base de las Cuentas Nacionales del INDEC, que comienza en el año 2004, por eso los datos que utiliza el informe llegan hasta ese año. Además, los investigadores se enfocaron en complementar los datos con indicadores de coyuntura de producción y con información de comercio exterior. “Si bien hay que esperar a que termine el año para conocer el porcentaje final, la caída del 8,3% es la más pronunciada de los últimos 12 años”, indica el economista. En ese período hubo dos caídas importantes: en 2009, en el contexto de crisis mundial, y en 2014. La primera mostró una reducción del consumo de bienes nacionales del 5,4% y, la segunda, del 4,6%.

“La diferencia entre la caída de este año y las anteriores es, principalmente, la intensidad. Otro fenómeno distintivo es la transversalidad de esa caída. La reducción del consumo no se limita a un grupo de actividades, sino que todos los sectores muestran caídas importantes. Eso le agrega un componente bastante complicado a la situación”, afirma el investigador.

Si se toma el período que abarca los primeros nueve meses del año, las mayores caídas interanuales en el consumo de bienes fabricados en el país se dieron en los sectores de metales comunes (-16,4%), que provee a la industria y la construcción (acero, hierro, aluminio, entre otros); minerales no metálicos (-10,1%), que también abastece al sector de la construcción con cemento, cal, mosaicos y vidrio, entre otros; y maquinaria y equipo (-8,9%), que incluye la elaboración de bienes de capital y de alto valor agregado.

 

El consumo de productos químicos, que abarca insumos para el agro, la industria y la construcción, y que también incluye bienes finales de la industria farmacéutica, acumula una contracción del 7,4%. “También es sorprendente la contracción acumulada, del 9%, en el consumo de alimentos y bebidas nacionales, tanto por la dimensión de ese sector en nuestro país (representa un tercio del valor de producción de toda la industria) como por el hecho de que produce bienes finales de primera necesidad”, señala el informe.

El Coeficiente de Importaciones Industriales muestra que, paralelamente a la caída del consumo de bienes de fabricación nacional, las importaciones incrementaron su participación en el mercado interno y pasaron de tener una cuota de mercado del 17,3% a fines de 2015, a una del 20,3% en la actualidad. Mientras que, a fines del año pasado, cada 100 pesos consumidos en bienes industriales 17 se dirigían a productos importados, actualmente —con un consumo reducido— la proporción de consumo importado industrial supera los 20 pesos cada 100 gastados.

Los resultados de los primeros nueve meses del año muestran una suba de este coeficiente en casi todos los rubros de la industria y en ciertos sectores la participación importada es mucho mayor a la del nivel general de la industria, como en químicos, maquinaria y equipos o el complejo automotor-autopartista, actividades en las que el coeficiente de importaciones se mueve en un rango del 30 al 50%. “Lo que observamos, también, es que el aumento de las importaciones en valores absolutos se da fundamentalmente en bienes de consumo final, lo cual le agrega cierto elemento negativo al panorama ya que no se puede aducir que se trate de bienes de capital que están, de alguna forma, contribuyendo a incrementar la capacidad productiva de la industria a futuro, ni que son insumos que no se fabrican en el país”, explica Herrera Bartis.

Este informe es el primero del Proyecto MideAr, cuyo objetivo es articular una base de datos integrada, de acceso público y actualización permanente, que releve las variables económicas más importantes para analizar su evolución en la Argentina. “Hay un déficit importante de información estadística en la temática del desarrollo. Nuestro interés es avanzar gradualmente en un mapeo integral de distintos indicadores que ayuden a hacer un seguimiento de estos temas para que la comunidad pueda estar informada sobre lo que sucede en materia económica, productiva y social”, dice Herrera Bartis.

 

Por Nadia Luna
Fuente Agencia TSS

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