“Identidades fuertes y débiles en la disputa electoral”

Quedan menos de dos semanas para la contienda electoral. Cristina Fernandez segura de la victoria bonaerense en la primera instancia, sigue adelante su campaña centrada en su figura, aunque no esté omnipresente.Continúa atenta a los espacios políticos sobre los que puede crecer, aunque su techo (marcado por su propia gestión anterior) tiene cercanos límites.

Cambiemos, sin embargo, semana a semana, prueba distintas estrategias de acuerdo a las sensibilidades de sus distintos jefes de campaña: Durán Barba, Elisa Carrió y María Eugenia Vidal.

El Gobierno no pueden convencer de que no hay ajuste, tampoco de que hay crecimiento. Inclusive no lo ayuda la imagen del dólar trepando a los 18 pesos, lo que generará mayores niveles de inflación.

En este marco, los trabajadores de Pepsico lograron poner en agenda los despidos y la desocupación, hasta colarse en la propia sesión estrella del Gobierno: la que se trataba la expulsión inconstitucional de De Vido.

Luego, le siguieron los obreros de Cresta Roja, que rápidamente cortaron la Autopista Riccheri para hacerse visibles. El Gobierno, rápidamente intervino, para que no concluyeran con los de la alimentación. El lunes por la mañana, trabajadores de Adidas, bajo el contagio del efecto Pepsico, siguieron el mismo camino. Cambiemos, que había hecho campaña en contra de los piquetes, lleva adelante la política económica que los genera. Lo desafían sectores de trabajadores que astutamente, llaman la atención pública, e imponen sus reclamos en la agenda (electoral). Un ejemplo que se puede expandir, ahora o en adelante, y quedar presente en la conciencia colectiva.

Son estos hechos impredecibles los que llevan a los jefes de campaña del Gobierno a hacer giros bruscos en medio de la guerra electoral. Carrió es la jefa moral de la coalición, Durán Barba el comunicador, y Maria Eugenia Vidal, la jefa política, amparada en que aún conserva una relativa buena imagen de gestión, que la ubica por encima de la del Presidente Mauricio Macri.

Identidades fuertes, negativas o positivas

El equipo del Gobierno, el fin de semana, agobiado por las encuestas que lo dan como perdedor en la provincia de Buenos Aires, acordaron volver a la embestida contra CFK continuando las alusiones al pasado. Apelan a llegar hasta el último voto en contra de que “vuelva” la ex mandataria, y esos electores se encuentran en el río de Massa, que no por nada a último momento aceptó bailar en el Congreso en la fiestita de Carrió. Un espacio electoral con una identidad fuerte pero negativa.

Cristina tiene la misma estrategia pero al revés, aunque no deja de ser Cristina. Consolidar una identidad fuerte pero negativa, de todos aquellos que están contra el modelo económico del Gobierno, para encabezar una oposición parlamentaria lejos de las calles donde los trabajadores buscan canalizar sus luchas en la medida de que los empresarios los atacan al punto de quedarse sin empleo.

Esa experiencia, expresada en la encuesta de la Consultora Circuitos, que relevó que el 55% de los bonaerenses, apoya las medidas adoptadas por los trabajadores de Pepsico, la empieza a capitalizar el candidato a diputado nacional Nicolás del Caño del Frente de Izquierda, que en importantes municipios (sobre todo de la tercera sección electoral), se ubica por encima de los candidatos de Massa y Randazzo. De confirmarse o consolidarse esta tendencia el 13 de agosto, sería un interesante desarrollo electoral para la izquierda, que guarda una identidad fuerte pero en este caso de tipo positiva, ya que la valoración de sus votantes se debe a que “está con los trabajadores, donde hay que estar”. Un interesante capital político, que los candidatos de los partidos tradicionales, emparentados con las consecuencias sociales de la situación económica, carecen.

El 2017, no parecería ser el año para las identidades débiles de las listas de 1País y Cumplir. Apelan, igualmente, a los electores de lo que se denomina el “voto blando”, aquellos indecisos que se terminan definiendo, con pocas convicciones, al acercarse a las urnas. Una porción de ellos, son los apodados “frustrados”, que generan baja o nula empatía con los candidatos y guardan gran desconfianza. Un buen río para un outsider, si antes logra generar sentimientos positivos, de esperanza, ganada por la fuerza de los hechos y las acciones, y no de las promesas.

Mientras la CGT juega a las escondidas, el gobierno, a pedido de las grandes patronales, prepara un mega ajuste para después de octubre. Que como ya adelantan hasta sus voceros, incluye más despidos, flexibilización laboral, pérdida del poder adquisitivo y el intento de aumentar la edad jubilatoria.

Aquellos que tienen la convicción de ser parte de enfrentar este ajuste, y no sólo de proclamarlo, tendrán nuevas e importantes oportunidades.

Virginia Gómez. Exclusivo para Cadena BA. 31/07/2017

Licenciada en Ciencia Política (UBA). Docente. Staff de “La Izquierda Diario”

Facebook Comments
(Visited 1 times, 1 visits today)

Related posts:

A %d blogueros les gusta esto: