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INTA economía Social en Cambio Rural II
INTA economía Social en Cambio Rural II

INTA economía Social en Cambio Rural II

El programa Cambio Rural II: Innovación e Inversión contempla un abanico cada vez grande en la producción agropecuaria del país. Siendo la comercialización uno de los problemas más importante de la producción familiar, el programa apoya iniciativas que busquen acortar la distancia entre producción y consumo a través del asociativismo. Es el caso del grupo de valor agregado Caracoles y Hormigas, conformado por una cooperativa de trabajo que distribuye productos de la agricultura familiar de distintas regiones del país en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano norte.

Algunos de estos alimentos son producidos en el Área Metropolitana de Buenos Aires, pero también se distribuyen productos regionales de distintas partes del país que, por su distancia con los centros urbanos, se ven perjudicados en la cadena de distribución. Y del otro lado están los consumidores de la ciudad, que a través de este tipo de intermediación acceden a productos autogestivos y saludables a un precio justo, como quínoa agroecológica de Salta, miel orgánica de Entre Ríos o yerba de Misiones.

Mediante el fraccionado, Caracoles y Hormigas le da un valor agregado a esas producciones mientras genera un canal alternativo de comercialización. Al conformarse como grupo de Cambio Rural, los socios se propusieron desarrollar lo comunicacional no sólo hacia su interior sino con los productores y consumidores, avanzar en la legalización de la cooperativa e incorporar más productores del AMBA y el país. “Elegimos empezar a trabajar con el INTA porque sabemos el rol importante que tiene para los productores a lo largo del país. Era una forma de potenciar el trabajo que hace la cooperativa buscando fortalecer la comercialización que, nosotros entendemos, es la pata más floja que tienen los productores“, cuenta Giselle Trebotic, politóloga y promotora asesora del grupo.

Mariana Moricz, agente de proyecto de este grupo y referente de comercialización de la EEA AMBA, destaca el lugar que están ocupando este nuevo tipo de iniciativas y las oportunidades que esto significa no sólo para consumidores y productores sino para el INTA mismo: “Gracias al trabajo iniciado con Caracoles y Hormigas desde este proyecto de CRII, se nos fue abriendo como INTA un espacio de articulación con otros grupos similares, logrando conformar una mesa de trabajo para gestionar compras conjuntas a la Agricultura Familiar de todo el país, formular proyectos entre las distintas comercializadores y organizar encuentros y otras actividades para visibilizar al sector”.

 

Intermediarios solidarios en la ciudad

La cooperativa trabaja con una dinámica de distribución a través de entregas a domicilio en espacios de trabajo, casas y organizaciones, generando así una red de economía popular y solidaria. “Organizamos el recorrido en 12 zonas por las que pasamos una vez por mes, con un pedido mínimo de entrega de $380, lo que invita a que la familia haga un pedido mensual o se organice con otros. También participamos de ferias y mercados populares para generar un mayor encuentro con los consumidores”, cuenta Vanesa Della Casa, integrante del grupo, quien destaca el rol del programa para generar vínculos entre la cooperativa, el Estado, productores y consumidores..

 

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