Macri, Un Ocho

Macri, Un Ocho

Sabe que se lo van a preguntar, porque ya lo tiene arreglado, pactado, porque esas especies de conferencias son una farsa que ofenden al periodismo que se pretenda serio y profesional.

Por Lic. Raúl E. Valobra

Sin embargo, preparan un montaje casi perfecto, con periodistas adoctrinados que son parte de una escena ficcional donde se intenta representar la libertad de expresión y en verdad solo exhiben su agonía.

Las preguntas parecen ser caricias, por allí un periodista lo interpela al interrogarlo sobre la autocalificación de su gestión en el primer año de gobierno, para lo cual pone gesto duro, frunce el ceño, como si lo hiciera con sincero interés periodístico. Macri, recibe esa pregunta como si la estuviera esperand y se tratara de una palmada en la espalda que pretende habilitarlo para que se luzca, él con prestancia y hasta cierto gesto de arrogancia dice un “8” (ocho) –VIII-. Por si no entendió.

Tal vez, sería redundante decir que inmediatamente se generó un clima de indignación popular cuando la noticia se viralizó en toda las redes sociales, cuando se vieron las imágenes de esa novela ficcionada de carácter presidencial. Todos nos sentimos agredidos, entendemos que ese “8” es una provocación más de este transgresor de escaso vuelo, pero si nos adentramos en el mundo Macri, en su escala de valores y lo que representa, es posible que su “8” haya significado una justa valoración a su labor presidencial.

¿Acaso no ha venido a eso? a destruir lo construido durante los 12 años anteriores, a suprimir derechos, a endeudarnos, a pagarle a los Buitres, a generar desempleo, inestabilidad, precarización. ¿Alguno puede suponer que no vino a bajar los costos laborales de sus amigos? con paritarias por debajo de la inflación, mercados en recesión y tarifazos asfixiantes; con el vaciamiento de un Estado que estuvo presente para equilibrar las asimetrías de un mercado que jamás mide consecuencias.

Esta vez Macri no bromea, habla en serio, en su tarea destructora ha sido implacable, desempeñó con éxito esta actividad de Presidente “part time” que desarrolla entre sus múltiples y reparadores descansos que son parte del incentivo que encuentra a la estadía en Olivos. No ha tenido piedad en desplegar su perversidad en toda la dimensión imaginable, sabe que goza de impunidad, lo trae desde la cuna, cuando su padre negociaba con la dictadura para chupar empresas y convertirse en socio del poder. Los de su clase, no le temen a nada, puede contrabandear, evadir, mentir, realizar espionajes, encarcelar a opositores, desmantelar empresas nacionales. Nada los detiene.

Encima torea con otro período, provoca, mientras la gente azorada se mira con quien tiene al lado sin poder salir del asombro, solamente un enajenado que desentiende la realidad puede esbozar una promesa tan carente de sustentos en la realidad que ni siquiera alcanza a ser una expresión de deseo porque se lo nota gobernar con desidia, sobrellevando con dificultad el peso de los días. Recordemos que quiso faltar al desfile del bicentenario porque iba a dormir la siesta, algo que suena ridículo hasta de escribir pero que no deja de ser verdad.

Ha perseguido y encarcelado a dirigentes políticos desoyendo a organismos internacionales, agregó decretos a proyectos de Ley para favorecer a sus familiares en el blanqueo de capitales, intentó nombrar jueces de la suprema corte por decretoooooooo, este hombre no está en sus cabales porque encima después de cometer semejantes tropelías pretende convencernos sobre su intento de construir una República, de lograr institucionalidad y conseguir la unión de los argentinos. Solo un psicópata puede tener tanto cinismo como para ser capaz de robarle los zapatos al pueblo y luego de saberlos descalzos llenar de clavos su camino. Es una metáfora nada más pero define cómo Macri nos habla amor mientras sus políticas condenan a la pobreza y al sufrimiento a millones de argentinos, deliberadamente.

 

Por Lic. Raúl E. Valobra

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