Tinelli, ese gran impostor

Tinelli, ese gran impostor

Por Lic. Raúl E. Valobra

Llega el final del bailando y Marcelo Tinelli, ese gran impostor, toma el centro de la escena para despedir el año con un discurso que intenta ser emocionante, apela a que las lágrimas puedan mezclarse con el recorrido de palabras sencillas y por demás reiteradas en estos días donde a todos se les ocurre realizar balances de vida. La anécdota con la quiere ilustrar su mensaje tiene un final previsto, sin sorpresas, pidiendo que se dejen de lados las disputas, las peleas; las luchas en definitiva como si las cosas se consiguieran tan fácilmente si no se lucha.

Este hombre, que a todos les parece un tipo canchero, potable, sano, es en realidad un constructor de poder y temeroso de sus tramas ocultas; cabe recordar que luego de arrancar con las imitaciones del gran cuñado, se reunió con Macri y de a poquito borró de la escena esos filosos sketch humorísticos que desgastaban aún más la pésima imagen del presidente, más allá que durante el Kirchnerismo tuvieron un alto impacto y hasta consagraron vencedor de una elección a un político luego de pasar airosamente por esa parodia televisiva.

Tinelli fue parte del papelón de la votación de la AFA, 38-38, es un engranaje más para el sometimiento que el poder aplica sobre las masas, la va de piola, de canchero pero cuando tuvo que elegir su vereda, por una cuestión de pertenencia, eligió ser cómplice del poder económico. Y no se puede estar de los lados, por suerte, porque si no este hipócrita, que banaliza al extremo el contenido de la televisión, estaría fluctuando sin definiciones profundas en ambas márgenes de la realidad; se camufla de popular presidiendo un club de fútbol, el cual utiliza como caballito de batalla, de manera recurrente, con el afán de sentirse popular, igual a cada uno de los hinchas del fútbol argentino, por más que no existan analogías posibles.

Ahora pide que dejemos de lado las peleas como si se tratara de un pastor evangélico que pretende envolver de sacralidad su discurso trillado y funcional al gobierno; no hay que olvidar que con todas sus rebeldías sosegadas sale al aire por canal 13, no es un dato menor que esté en esa pantalla ya que como figura mediática de alta convocatoria contribuye a la generación de respaldo en la circulación del discurso dominante por parte del Grupo Clarín, en el que abreva. De allí , que nada de lo que elabora tiene como destino mejorar la vida de nadie, sus decisiones solo refieren al poder y al dinero.

Acaso, no ve Marcelo Tinelli que la situación económica del país es desastrosa y que existen millones de nuevos pobres en la Argentina, producto de las políticas económicas de su amigo Mauricio Macri, con quién se mostró sonriente y actuó de forma complaciente, tal vez creyendo que iba a regalarle el sillón del fútbol argentino, lugar poderoso si los hay, que hoy ve que aquella promesa en campaña del Fútbol para Todos tampoco será saldada como tantas, como todas. Entonces, el fútbol debe salir apremiado a venderse, casi a prostituirse para lograr financiamiento mientras el Grupo Clarín vuelve a convertirse en banca y a partir de marzo “el que quiere ver fútbol que pague”, diría un dirigente del cable afín a Magnetto. Y hacia eso vamos.

Él sigue con sus palabras tan sentidas, contando la experiencia de los 27 jóvenes en Europa, tratando de referirse a valores profundo que superan cualquier conquista material que robe nuestro tiempo y nos prive de estar con los seres queridos. Aunque no puede ignorar que hay gente a la que le sobra el tiempo porque fue despedida, cesanteada, puesta fuera del sistema por medidas del gobierno de Cambiemos durante el último año -400 mil personas se estima entre el trabajo formal e informal-, eso debiera decir, a eso tendría que referirse con la poca dignidad que pueda quedarle luego de su prologanda permanencia en la pantalla del imperio del mal, para servirles y servirse.

Negoció una tregua con Macri para no pegarle más con su ridiculización en el programa, es su as en la manga, lo utiliza como elemento extorsivo aunque aún no se sabe cuál es el pago que recibirá por reforzar el blindaje presidencial. En ese discurso no habla del millón de nuevos pobres, de los tarifazos, de los aumentos, de ganancias, del endeudamiento, de la caída estrepitosa del consumo; sería más ilógico aún creer que pueda hablar de la polémica Ley de Blanqueo de Capitales, los Panamá Papers, mucho menos de las investigaciones de los hermanos de Mauricio por parte de la Justicia Alemana.

Sabe que por más que le sume su esfuerzo para el encubrimiento nada detendrá el ciclo natural de las cosas, que decantan por sí solas, aunque el haya arreglado un precio para su silencio, que tal vez sea finalmente la presidencia de la AFA, total ya comprobaron que Tinelli es de los suyos, que detrás de esa fachada de pibe de barrio se esconde un oscuro personaje dispuesto a todo por dinero, por poder.

Por Lic. Raúl E. Valobra

 

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