CICOP, Los trabajadores de la Salud tenemos que discutir la situación sanitaria y participar en las decisiones

Pandemia en un contexto de crisis

El Consejo Directivo Provincial de CICOP, reunido el viernes 13 de marzo, analizó la preocupante situación sanitaria ante el advenimiento de las enfermedades en curso, encabezadas por la pandemia de coronavirus y el incesante aumento del número de casos de dengue. En ese marco, se evaluó la actuación de las autoridades sanitarias desde el inicio mismo de la problemática, la evolución de los acontecimientos y las últimas decisiones tomadas en los ámbitos nacional y provincial.

Una primera valoración nos llevó a una observación muy crítica de los sistemas sanitarios en la gran mayoría de los países, enmarcados en una visión capitalista que ha transformado a la Salud en un bien de mercado. En tal sentido, se recobró todo lo actuado en la fuerte oposición de CICOP al intento del gobierno anterior de impulsar un sistema de aseguramiento en Salud (Cobertura Universal de Salud – CUS) en detrimento de un sistema universal que asegure el Derecho a la Salud para toda la población.

También se mencionó la posibilidad de tener en cuenta en nuestro país las experiencias vividas en distintas partes del mundo respecto a la difusión de la epidemia, pudiendo utilizar ese conocimiento en pos de evitar una mayor afectación. A la vez, se planteó que las situaciones se han presentado hasta ahora en el hemisferio norte, en general en lugares con mejores condiciones que los países de Latinoamérica. Argentina padece hoy un 40 % de población bajo la línea de pobreza, con graves dificultades en el acceso a la alimentación y al saneamiento básico, lo que provoca en las personas sistemas inmunitarios más débiles, connotando una preocupación adicional.

En ese marco, las decisiones de decretar la emergencia sanitaria a nivel nacional y provincial deben ser analizadas. Luego de una valoración inicial de menoscabo a la situación de parte del Ministerio de Salud nacional, la última semana tuvo una modificación de esa posición, promulgando el decreto, disponiendo de un fondo de 1.700 millones de pesos para hacer frente a la epidemia sin manifestar grandes precisiones sobre su utilización, suspendiendo la realización de eventos masivos y decidiendo el uso de la cadena nacional para referirse a la temática.

 

¿Y en la provincia de Buenos Aires?

En la provincia de Buenos Aires, la definición de la emergencia menciona genéricamente la probabilidad de reasignar partidas, sin montos precisos ni especificaciones mayores. Con un presupuesto que viene descendiendo desde hace décadas y hoy es el más bajo de la historia sanitaria provincial, sin actualización por ahora en 2020 y con la realidad cotidiana que asola a trabajadores y usuarios de los servicios sanitarios, las perspectivas asoman como muy preocupantes.

La imperiosa necesidad de una partida presupuestaria de emergencia, que contribuya a abordar la situación con capacidad de respuestas, asoma como indispensable. Para ello, se deberán tomar medidas que apunten al fortalecimiento del sistema en materia de recursos humanos, insumos, infraestructura y planificación con la participación de los trabajadores. Desde CICOP, venimos describiendo el crítico panorama sanitario provincial desde hace largo tiempo.

La falta de recursos de todo tipo es una verdad incontrastable, con servicios diezmados, guardias descubiertas y plantas desmanteladas. Los magros salarios y las deficientes condiciones laborales han generado la ausencia de postulantes para ingresar o permanecer en el sistema, con el consiguiente deterioro de los planteles existentes. El déficit de insumos, persistente desde hace varios meses y sin solución a la fecha, provoca que nuestra tarea se vea altamente condicionada en su calidad de atención y en su capacidad de respuesta.

La no convocatoria para discutir salarios y condiciones de trabajo en la paritaria de nuestro sector es una decisión oficial que nos preocupa. Luego de una primera reunión y sin propuesta salarial, se avanzó en forma general con una suma fija fraccionada de 4.000 pesos que no fue discutida específicamente con los profesionales de la Salud y que es notablemente insuficiente e inequitativa para los trabajadorxs. Con salarios iniciales por debajo de la línea de pobreza y la mayoría de los sueldos por debajo de la canasta básica, será muy difícil afrontar el tiempo que viene con el personal que requerimos.

Creemos que las decisiones que adopte el gobierno debieran tener niveles de consenso con quienes, como siempre, estaremos en la primera línea de la atención con su compromiso y sus conocimientos al servicio de la población. Avanzar en definiciones que no integren las opiniones de las organizaciones de trabajadores sanitarios es un grave error. Entendemos que podremos contribuir a una mejor resolución de los problemas si participamos activamente de los debates acerca de lo que hay que hacer.

Hemos solicitado en forma urgente una reunión con la máxima autoridad sanitaria provincial, el Ministro Gollán, que se llevará a cabo el lunes 16 de marzo. Impulsamos la conformación de una comisión de crisis a nivel central que vaya monitoreando y tomando decisiones sobre la coyuntura, así como la constitución de comités locales en cada efector. Habrá que declarar de utilidad pública los insumos imprescindibles y aplicar la ley de abastecimiento en los casos en que no estén disponibles. Tendrán que resolverse todas las situaciones demoradas en designaciones de cargos y funciones para que los equipos de Salud tengan las mejores condiciones para la asistencia.

De haber habido diálogo antes de las decisiones adoptadas hasta ahora, seguramente podríamos haber planteado que la suspensión de las licencias debían contemplar las situaciones de personal con enfermedades crónicas, inmunodeprimidos y embarazadas, así como de las personas mayores de 65 años. Se podría haber consensuado la salida de trabajadoros de la tarea de una forma integral, teniendo en cuenta que se avecinan meses de altísima demanda y que debiera cuidarse a quienes tendrán la enorme responsabilidad de cuidar la salud de la población.

En suma, proteger a quienes van a proteger, velando por las mejores condiciones para desarrollar la tarea y promoviendo que la misma se lleve a cabo con personal suficiente, insumos acordes a la epidemia, aparatología y métodos diagnósticos disponibles en todo momento, así como adaptaciones estructurales en función de las situaciones.

CICOP insiste en convocatorias oficiales que aborden todas las problemáticas en curso, intentando generar, en un momento muy crítico, las mejores perspectivas. Esperamos que los funcionarios estén a la altura de las circunstancias. Nosotros lo estaremos.

CICOP

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