Cañuelas – Recuperación con sabor amargo, pago por su propia moto.
Tras ser sustraída de una vivienda del centro, la Honda Wave 110 fue hallada en el barrio Los Aromos. Sus dueños debieron pagar para recuperarla, mientras la Justicia investiga.
El robo y la búsqueda truncada.
En la madrugada del 21 de febrero de 2025, la tranquilidad de una familia de Cañuelas se vio alterada cuando desconocidos sustrajeron una motocicleta Honda Wave 110 color rojo (dominio A070SIU) del garaje de su vivienda en Olavarría 1272. Según la denuncia de Julio Ramón Córdoba (50), el vehículo —propiedad de su esposa, María Victoria Gauto— fue robado aprovechando la falta de alarmas y la vulnerabilidad del portón corredizo, sin traba adicional. El hecho quedó al descubierto a las 5:20 horas, cuando Gauto intentó usar la moto y notó su ausencia.
La aparición. Un final paradójico.
Tres días después, el destino de la moto tomó un giro inesperado. El domingo 23 de febrero, un tercero compro una moto para repuestos, en el barrio Los Aromos. La Honda Wave,
El tercero se contactó con el Dueño de la moto ya que le llamo la atención, resultando se la moto robada, sin embargo, ya no era la misma, apareció con las cachas de otro color y otras faltantes y en estado de deterioro avanzado, en tres días
La Justicia, en movimiento.
La Comisaría de Cañuelas, informada del caso, solicitó de inmediato los datos del vendedor anónimo para rastrear su paradero. Las autoridades analizan posibles responsabilidades, mientras se espera que este 25 de febrero la Justicia defina acciones concretas. El hecho plantea interrogantes sobre la reventa de vehículos robados y la doble victimización de los propietarios, obligados a “comprar” lo que ya era suyo.
Dueños entre el alivio y la indignación.
Para Córdoba y Gauto, la recuperación fue agridulce. Aunque lograron recuperar la moto, el estado de destrucción y el desembolso económico los dejaron en un limbo legal y emocional. “Es inaceptable que, tras el delito, las víctimas deban invertir recursos para resolver lo que las autoridades no pudieron.
Mientras tanto, la Honda Wave 110 permanece como prueba clave. Sus modificaciones y el circuito de reventa clandestina podrían ser la punta del iceberg para desarticular redes de robo en la zona. Por ahora, el caso expone una cruda realidad, la ineficiencia deficiente y la audacia del delito organizado.
Según un Abogado Penalista Consultado por Cañuelas Noticias, Comento: Dice el Código Penal Argentino, la situación descrita involucra varias figuras legales y consecuencias para los involucrados. Aquí se desglosan los aspectos relevantes:
Para el ladrón (autor del robo).
Figura legal. El robo en una vivienda está tipificado en el, Artículo 164 del Código Penal, que castiga con prisión de 3 a 10 años, a quien cometiere un robo en un “inmueble habitado”. La agravante de tratarse de una vivienda aumenta la pena.
Consecuencias.
El ladrón enfrentaría una acción penal por robo agravado, independientemente de la posterior venta de la moto.
Para el tercero que compró la moto (adquirente).
A) Responsabilidad penal.
Encubrimiento (Artículo 277 CP). Si el tercero en sabía o debía saber, que la moto era robada (p. ej., por precio sospechosamente bajo, falta de documentación, etc.), podría ser penalizado por encubrimiento. La pena es de, 6 meses a 3 años. de prisión.
– La clave es la, conciencia del origen ilícito. Si actuó de buena fe (sin indicios de ilegalidad), no habría delito.
Receptación (Artículo 278 CP). Si el tercero compró la moto para desarmarla o comercializar partes, podría configurarse receptación, con penas similares al encubrimiento.
Responsabilidad civil.
Restitución de la moto. Aunque el tercero haya pagado por la moto, el dueño original tiene derecho a reclamarla, sin compensar al tercero, ya que la propiedad robada no transfiere derechos legítimos (Artículo 2411 del Código Civil y Comercial).
Indemnización al tercero. Si el tercero actuó de buena fe, podría reclamar civilmente al ladrón (o al vendedor) el dinero pagado, pero no al dueño original.
Para el dueño de la moto.
Derecho a la restitución. El dueño puede reclamar judicialmente la moto ante el tercero, incluso si este la compró de buena fe (Artículo 2411 CCyC).
Compra forzada de su propia moto.
Si el dueño pagó al tercero para recuperarla (por presión o engaño), podría.
Denunciar extorsión (Artículo 168 CP).Si el tercero lo obligó a pagar bajo amenaza.
Reclamar la restitución del dinero.
Vía civil, alegando que el pago fue bajo error o coerción.
Situaciones adicionales.
Prescripción de la acción penal. El delito de robo prescribe entre 6 y 12 años, dependiendo de la pena (Artículo 62 CP).
Problemas de prueba.
Si el tercero alega buena fe, el fiscal deberá demostrar que conocía el origen ilícito (p. ej., factura falsa, precio irrisorio).
Responsabilidad del vendedor anónimo. Si se identifica al vendedor (ladrón o intermediario), este podría ser imputado por robo y venta de bienes ilícitos.
Tercero. Si conocía el origen ilícito, enfrenta encubrimiento/receptación y debe devolver la moto sin indemnización. Si actuó de buena fe, solo debe restituirla y podría reclamar al ladrón.
Dueño.No tiene responsabilidad penal, pero debe accionar judicialmente para recuperar la moto sin pagar. Si pagó, podría recuperar el dinero vía civil.
Ladrón. Asume la máxima responsabilidad penal y civil.
Recomendación. El dueño debe presentar la denuncia penal, solicitar la restitución de la moto mediante un incidente de restitución. (Artículo 414 del Código Procesal Penal) y asesorarse para reclamar el dinero pagado al tercero si corresponde.
Conclusión de Cañuelas Noticias
La inacción judicial y policial frente a casos como el robo de una motocicleta dentro de una vivienda, donde no se investiga el hecho delictivo y se desestima la denuncia, deja a las víctimas en un estado de vulnerabilidad extrema. Esto las obliga a asumir acciones desesperadas, como recomprar su propio vehículo en mercados informales, evidenciando la desconexión de las instituciones con la realidad ciudadana. La omisión de procedimientos administrativos y legales por parte de la Justicia y la Policía no solo ignora el delito, sino que también genera consecuencias jurídicas para terceros involucrados, exponiendo fallas sistémicas en mecanismos que deberían estar consolidados.
Esta negligencia refleja un patrón alarmante: en Cañuelas, el robo de motos, que ya alcanza una cifra de un caso por día, evidencia la operación de crimen organizado.
La falta de respuestas eficaces por parte de las autoridades Judiciales y Policiales no solo agrava la inseguridad, sino que profundiza el malestar social, erosionando la confianza en el Estado y perpetuando un ciclo de impunidad.
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